De lo mismo porque, por más que hacen, el guión gira siempre sobre las mismas sandeces de siempre: las mujeres se desviven por acostarse con el buen mozo o con el que tiene mucho dinero, siguen los dos cómicos haciendo bailecitos para los comerciales de turno (por cierto, vimos los comerciales para la TV, y nos gustaron mucho más que la cinta) y, lo peor, siguen surgiendo los diálogos más hueros que se puedan imaginar.

¿Por qué son mejores los comerciales para la TV que la cinta? Porque en los primeros no hay necesidad de crear los rasgos sicológicos de los personajes y en la segunda sí, algo que es elemental en el cine de calidad. Los personajes de Raymond y Miguel no poseen coherencia como tales. Por un lado, uno es un padre, un hijo y un marido fiel y amoroso; por otro, un necio que vive pensando y buscando mujeres y se da el lujo de demostrarlo, pero, al parecer, eso de nada le sirve porque, de no ser así, ¿por qué entonces tiene 7 meses sin ver a Linda?

Sí puede decirse que la labor fotográfica es correcta, que el encargado, P.J. Nada que resaltar en lo que se refiere a aspecto histriónico: Raymond Pozo y Miguel Céspedes son buenos cómicos… de la TV, y lo que han hecho lo siguen haciendo, pero no pueden conferir caarácter a sus personajes porque ni los guionistas ni el director lo hacen, porque son quienes tienen que hacerlo.

El resto es pura majadería, sobreactuación continua de los “astros”, de Cheddy García, mucha pose de Carrillo y, tal vez los más aceptables, los 2 “gangsters” secuestradores, Luis José Germán e Irving Alberti. Amén.

Comentario Armando Almanzar para la listindiario.com.do
 
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